Entradas

El baile de Plutón y Caronte

Imagen
  No he podido fotografiarlo, por lo que tomo prestadas algunas imágenes (Plutón y Caronte) Plutón fue desterrado como planeta del sistema solar, demasiado pequeño, a pesar de cumplir 2 de las tres premisas para ser considerado un planeta. Sin embargo, siempre estuvo acompañado por más lunas que la propia Tierra. Aunque desde la Tierra, un puñado de aprendices sobre el Universo (se hace llamar Unión Astronómica Internacional -UAI-) degradaron a Plutón, apenas 76 años después de su descubrimiento, el pequeño planeta sigue realizando su órbita elíptica alrededor del sol acompañado de Caronte, la luna con la que baila en la fría paz de lo inmenso. Plutón siempre se consideró afortunado, a pesar de que su órbita alrededor del sol era un viaje durante doscientos cuarenta y ocho años (contados desde la Tierra, claro) y de que su atmósfera no tenga la composición de la atmósfera de la Tierra; aunque, realmente, el nitrógeno, cuando Plutón alcanza su afelio, cae solidificado sobre la super...

La niña que miraba a los lobos

Imagen
  Al calor del fuego y a cobijo del Cortijo, la noche seguía invitando a prolongar la tertulia y seguir compartiendo comida y vino. La mujer, sin embargo, seguía preocupada. Aunque su marido le había mostrado con su gesto que se permitieran permanecer allí un buen rato, ella, que sostenía a una niña en sus brazos, pensaba que había llegado el momento de marcharse. –Es muy de noche–, exclamó. –Quédate un poco más–, le comentó la dueña del Cortijo. –Prefiero marcharme, él que se quede, está disfrutando de este buen rato y bastante trabaja todos los días en el campo– La mujer se levantó, le dio un beso tímido a su marido, arropó bien a la niña y salieron del Cortijo. Hacía un buen rato que nevaba, por lo que preparó con la toquilla un esbozo con el que tapar la carita de la niña. La pequeña la miraba a ratos, mientras entraba y salía de un duermevela. Tenia los ojitos de color miel y el cabello oscuro, con una cara sonrosada por el calor del fuego de la chimenea. Era delgada, lo que a...

El Cortijo

Imagen
Las nubes se han descosido del cielo y, a modo de sudario, aparecen perfilando la montaña. No ha dejado de llover y las calles y campos están cubiertos y empapados de agua. Es invierno y el frío, ahora que cae la noche, es un mal compañero para transitar por los caminos. En el cortijo, situado sobre el inicio de una sucesión de balates que se prolongan en vertiginosa caída hasta el rio Trevélez, frente a la Sierra del Conjuro y mucho antes que al rio se le unan el Bermejo y el Poqueira, la chimenea encendida presta calor a unas cuantas personas, sus dueños y otros vecinos de una cortijada cercana. Los visitantes han hecho un alto en el camino de vuelta del pueblo de Trevélez, a donde han ido para algunas compras y trueques con los que proveerse en el invierno. El cortijo tiene una única planta, con un pequeño tinao que lo une a la cuadra y a un cobertizo para los aperos del campo. En la Alpujarra los tejados no son de dos aguas, se construyen en superficie plana con launa y pizarra, de...

Un cinco de enero

Imagen
  Un día 5 de enero de hace muchos años, el "pagador" volvía con su moto al abrigo de su pelliza de cuero, bajo una lluvia incesante y un frío que se clavaba como un puñal en el pecho. Durante el trayecto, le venían a la memoria las historias que habían ido provocando que ese día, se encontrara subido en una moto transitando por la carretera desde Parauta a Benahavis, pasando por Igualeja y Pujerra, con dirección  San Pedro de Alcántara y destino a Málaga. Las tareas de reforestación hacía necesario llevarle el jornal a los trabajadores que realizaban los trabajos en los monte. La moto fue su compañera durante los primeros años después de que desde la 7ª Brigada de la Guardería Forestal del Estado le encargasen ese trabajo. Hizo tantos trayectos útiles sobre la moto durante tanto tiempo que, cuando conducía el coche, en cada curva se inclinaba hacia un lado (algo que siempre le corregía mi madre). Hablo de trayectos útiles, producto del hartazgo que me producen aquellos moter...

Las almas moriscas: lavanda y romero

Imagen
  Observo la danza del fuego alrededor de los troncos de olivo que descansan entre cenizas dentro de la chimenea. Son impredecibles en su trayectoria, dibujando la llama de color anaranjado desde una base azul suspendida sobre la madera. Casi conecto mi hilo de pensamiento al alocado vaivén de esa luz inquieta, intentando averiguar por qué mis sentidos entran en calma mientras el calor acomoda mis pies fríos. He regresado del campo, la tierra está empapada y los olivos sobreviven con resignación a los días de vareo, en estado algo raquítico y escatimados de hojas. La humedad se hacía notar desde los píes a las manos, mientras iba recogiendo los leños que ahora veo arder mientras escribo. La calma que ahora siento creo que es consecuencia de que mi cuerpo ha entrado en calor. Aunque, realmente, no hace tanto frío, pienso que contemplar la Sierra Nevada ha causado un efecto hipnótico, imaginando que camino sobre esa nieve tan blanca. Y me vienen a la memoria aquellos moriscos obligad...

Otro uno de enero

Imagen
  Todo transcurre tranquilo, con un calma que invita a pensar que no ocurre nada, pero es el día siguiente de una larga noche. Cuando transito por la calle veo sus caras, miradas perdidas o cansadas, que no ocultan su desánimo, su desaliento. Como autómatas movidos por el impulso de un azaroso destino que ahora los condena a vagar. La calle está casi desierta y distingo su figura desaliñada caminando con fatiga. La cara algo embotada mantiene la mirada fija al frente, pero no ve. Solo transita. Cruza el espacio que separa su destino de ahora de su pasado reciente. Sin más abrigo que un jersey rojo, percibo que su cuerpo ha pasado frío. Algo más hacia delante, otra figura escarba la basura de un contenedor, las escudriña con la ayuda de un palo. No se que busca, probablemente comida y algún objeto por el que sacar algo de dinero. La calle sigue solitaria, en la esquina de arriba un señor de aspecto cansado espera impaciente a una señora que deambula con la ayuda de un carrito. Ella ...

¿Quo Vadis?

Imagen
 ¿...Huyendo de un sueño y acunado por lo diario? A expensas de que el día designe lo establecido siguiendo el monótono ritmo de la rutina. Renunciando a amaneceres gloriosos y ocasos interminables. En la dirección contraria de quien, cargando su cruz, vuelve de nuevo para evitarnos el desconsuelo.  Abandona esa paleta de colores para pintar de forma diferente un paisaje que te acoja. Donde disfrutar el aroma de un café recién hecho sea el inicio de la aventura que tenemos por delante. Y abrir la puerta de casa nos conduzca a un lugar soñado que nos enseñe, desde el principio, aquellas ilusiones y anhelos por los que nos mantenemos vivos. Sujeta la mano de quien quieras llevar contigo, asómalo a tus sueños, acarícialo con la ternura necesaria para que crea en el milagro de mirar la vida como algo nuevo, cada día.  Recita versos imaginarios, se el poeta, la poetisa, que enamore las almas que se perdieron en las páginas de un cuento. Decir te quiero no es una promesa, es de...