Otoño
El otoño me atraviesa de manera inmisericorde, dejando mi alma tan desnuda que queda expuesta a las sensaciones que multiplican, de manera exponencial, mi forma de sentir. Por eso, no me ha resultado extraño que de camino a casa, mientras caminaba, el espeso verdor de la copa de un árbol o el ramillete de flores lilas, de otro habitante de la acera, me parecieran de una belleza infinita e inabarcable. Lo mismo he sentido al comprobar los espacios recortados de algunos edificios sobre el perfil del cielo, un cielo azul y limpio haciendo de marco majestuoso. El mural que siempre admiro y conozco al detalle, se alzaba distinto a mis sentidos de poros abiertos, haciéndome pausar el paso y contemplarlo como obra nueva llena de estímulos. Me han parecido las aceras perfectamente alineadas en sus filas de baldosas, con los cambios de color a modo de dibujos exquisitamente dispuestos. Bueno, hasta que unas pocas estructuras sobresalientes han hecho que tropezara y dedicara mis pensamientos a a...