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1 de noviembre pasado

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1 de noviembre Son nuestros, sentimientos enterrados, vidas aplazadas hasta lo eterno, caricias entre tierra removida, sin tiempo. Asistido momento de descanso y agrupadas sensaciones de demora, por lo callado, lo vivido, …, lo esperado. Yacen sobre la esperanza cierta de lo eterno, sin sentir, su alma de desviste y en un instante los abraza el sueño. Bajo la imagen de un olivar callado, cubierta la tarde con ocaso, el otoño rumorea entre ramas y raíces. Nuestros sois y vuestros somos, mismas ramas y raíces, mismo atardecer nos contempla, rendidos hoy en el recuerdo. El golpeo de las gotas que no caen, el preludio de lluvia inexistente, sensaciones que se evocan de repente como si el pesar arrastrase la memoria. La luz atormentada por la sombra se cierra sobre el paisaje en que os ubico, no por tristeza en la memoria, solo porque ha anochecido. J...

Un poco de frescor desde Pórtugos: El Chorrerón

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Hacia Bayacas

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Bayacas es un pueblo Alpujarreño, pedanía del municipio de Órgiva. Se puede dar un excelente paseo cardiosaludable y disfrutar de las maravillosas vistas que se muestran a cada recodo. Una opción es subir dirección al cementerio de Órgiva. Se transita por una estrecha carretera que nos permite disfrutar de vistas panorámicas del pueblo. Órgiva Por encima del cementerio, el ayuntamiento de Órgiva ha habilitado un mirador, las vistas son bonitas y podemos contemplar pueblos como Cañar, Soportujar, Caratáunas y, debajo de ellos, Bayacas. Cementerio (nuevo) de Órgiva Bayacas Bajo las ramas del pino, Soportujar. Órgiva Tablones (izda.) y Órgiva (dcha.) Sierra Lujar como fondo. Bayacas (izda.) y Soportujar (dcha.). Al fondo, remontado la vaguada la cuerda del pico Tajo de los Machos. Bayacas Cañar Mirador, Cañar entre la valla de madera. Bajo la Sierra, Soportujar y Caratáunas parecen un solo pueblo. Bayacas abajo. ...
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Ha atardecido Solo se puede sentir emoción cuando observas boquiabierto como el sol desaparece tras la montaña, arrastrando la luz consigo y dejando huérfanas a las nubes. Perfilándolas de color dorado, mientras el aire va virando a una paleta donde predominan rosas, fucsias y añiles, colores otoñales en el cielo. La emoción y la suave brisa erizan el vello de la piel y evitan el parpadeo que interrumpiría la escena. Los labios, ligeramente despegados, apenas atisban musitar en palabras la sensación que intentas expresar. El silencio no es total, los pájaros acarician el aire y dejan escapar algunos trinos. El dorado perfil de las nubes empieza a desaparecer, pacientemente, mientras los colores más fríos se van adueñando de la escena. La sierra, perfectamente dibujada en el horizonte, se va convirtiendo en una sombra inmóvil. Abrumada por las nubes y la luz de derrota, solo se representa por la fina línea de su contorno. Y permaneces callado, sigues sintiendo la brisa, l...