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Tengo un hijo de talento artista

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Hay corazones que palpitan sobre un lienzo, que solo palpitan sobre un lienzo en blanco. Hay sentimientos llenos de notas que musicalizan el repiquetear de la lluvia. Hay mentes llenas de furia y también de euforia, sentidas y lastimadas, que a veces pierden la cordura, pero nunca la razón en recuperarla. Tengo un hijo de talento artista, tan lleno de sensaciones y sueños que a diario añora las cosas por venir. Tengo un hijo flexible como un junco, como un junco junto a la ribera de un río. Y como el propio rio, valiente y atrevido, lleno de corrientes, pensamientos e ideas y como el río, acompañando y abandonándose a la deriva. Porque el rumor de un rio se percibe entre sus aguas, participando o, desde la orilla, contemplando. Un junco flexible, tan resistente que ni los embates del viento, ni el calor más seco, llegan a tornarlo mustio. Comprometido con defender la propia rivera donde asienta, abrigando la vida que entre los juncos se refugia. Como un crisol de nostalgia, alquimia pu...

Aceite de oliva y salud. Olivares monumentales

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Video de las jornadas  

Me despido del mar

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Una y mil veces miré la mar su atropellado trajín, y en la arena veía la espuma borrar lo que imaginé. Nunca creí que sentir tuviera tal espera,  y cansado comprendí que me equivoqué al pensar que la mar se detuviera. Fui guardián de la luna, la acompañé por la sierra,  eso sí, solo ocurrió en mi cabeza. Porque presto a morir,  el sol destila belleza, musitando los colores  en un cielo adormecido. .. Quisiera enterrar el adiós que hoy prometo,  imaginando la belleza, de lo imaginado y lo vivido. La aspereza de la tierra, el reflejo de plata en el envés del olivo y la mirada furtiva que nunca olvido. Hasta aquí llegó mi espera, sin epitafio final,  sin nada que olvidar, salvo despertar de un sueño de mar y vivir de otra manera. El principio del adiós es la manera de acabar sin contemplar el final, pero … queda caminar el principio del otoño,  queda imaginar el invierno agotado, queda por vivir lo que Dios me ha dado.

La vejez

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Acumulamos sensaciones cargadas de años  deseosos que la llanura nos encuentre en el siguiente paso, pero con el alma aventurada a escalar cualquier cima aunque lo hagamos en la cordada de aquello que fuimos, … de lo que queremos seguir siendo.   Con el alma de un niño seguimos viviendo, pensando, amando y sintiendo cada soplo de vida con el que apagamos las velas de nuestro cumpleaños, deseosos por retener recuerdos y no perder a nadie     Bastantes renuncias hicimos mientras nos hacíamos viejos, demasiadas propuestas varadas, demasiadas noches aplazadas, demasiadas promesas al tiempo. Por ser lo que fuimos, renunciamos a lo que quisimos ser, por hacer cómodo el camino, siempre quisimos volver. Por mostrarnos como debíamos ser olvidamos enseñar nuestra desnudez. Hoy que mi piel no es firme que las arrugas o, quizá, los pliegues del tiempo, recorren como tornas sin agua las expresiones gastadas de mi rostro. Te miro, después de años sin vernos, cada cual en su rutina...

18 de diciembre, Virgen de la Esperanza

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Conocí a mi hermana Esperanza cuando ella tenía casi diez años. Aunque, realmente no tuve conciencia de ella hasta años más tarde, claro. Ella si tuvo conciencia de mí de forma inmediata, era la segunda niña e imagino que el nacimiento de un pequeño enano, casi 10 años después, debió ser para ella una conmoción. Comento esto último porque, según me narraba mi madre, ella se comía mi papilla cuando la dejaban a mi cargo y, más aún, cepillaba mi cabeza, de pelo ausente, de forma insistente y sin importarle que “el niño” llorara de forma desconsolada. Claro que ella lo hacía por un bien mayor, estimular hasta la dermis mi piel craneal para que naciera pelo rizado y abundante, o al menos esa era la excusa.   Mientras yo crecía, ajeno a las vivencias, experiencias y desarrollo emocional de mi hermana, ésta veía en mi a un pequeño ser travieso y en constante disputa con ella. Imagino que me vería como al usurpador de atenciones, el lastimoso mocoso con ataques de asma que requería de esp...

La sonrisa de mi hija

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Nunca acaba nada, solo nace un principio, ni el frío ni las nubes apartan al solo arriba, no ha historias perdidas, solo amaneceres ganados. Todo lo que nos arrancan, nos libera del peso, de la soledad de sombras que nos ocupan salvo lo necesario, todo es parte de lo prescindible. Ni los ocasos son finales, ni el amanecer principio,   los besos son fugaces y necesarios como la vida, el amor es la secuela de desnudar el alma y sentirla. Quiero alcanzarlo todo, salvo tu vuelo libre sin complejos, quiero saberlo todo, salvo lo que tu cerebro deposita en tu alma, quiero sentirlo todo, incluso cualquier pena que te aflija. Soy tu guerrero, el caballero de tus cuentos de hadas, el defensor de tu causa y el protector de tus sueños,   la mano sobre tu cuna y los brazos que te arrullan. Quiero ser lo que quieras que sea mientras lleves tu vida de la mano, quiero llevar tu mano de la mía, alejada de peligros, abandonarlo todo y llegar donde te encuentres. Nada termina, la vida lleva el ...

Luna desde Órgiva y Málaga

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