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Hoy es el comienzo de lo que queda de día

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Aíre que despacio me envuelves, que acaricias como la seda, …, mi alma cansada. Alas que subís mi mirada al cielo, con asombro y anhelo. Nubes cubiertas con aquello que no siento, pero percibo como algo suave y pleno. Tenues gotas de rocío que recibo mientras pienso abstraído, durante esta noche que ahora acaba. Amanecer frío de aíre detenido, salvo la brisa justa que mi piel tersa. Gotas acunadas por las hojas, por los pétalos abiertos y expuestos durante otro comienzo de día. Ausentes otros días, aquellos que ya son pasado, desperezan el ahora que me visita. Hoy es el comienzo de lo que queda de día. José A. González Correa

La pasada Luna (Sierra Lujar)

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Flores de la Vega de Órgiva

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Entorno Mirador de Órgiva

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Un paseo por el mirador de Órgiva

La luna jugaba en el cielo

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La luna jugaba en el cielo, parecía que quería ocultar su precioso semblante de la anterior noche, durante la que lució espléndida. Jugaba con las nubes que hacían aun más oscura la noche, porque ni las estrellas aparecían. En momentos fugaces, un halo de luz plateada se filtraba por entre el espeso tejido de las nubes, huidizo y difuso, desdibujando toda la negrura. Pero en ocasiones, alejada de su timidez, emergía para mostrar su blancura, desdibujando la ausencia de luz con un fulgor que impresionaba al propio cielo. La observé atento, mientras perfilaba su silueta delante de mi objetivo, sin atender como se deslizaba el aíre frío de la sierra sobre mis manos y cara, tan absorto estaba en contemplar esa danza tímida de las nubes y la luna. No faltó en mi cabeza la música que acompañara esos momentos, imaginándolas en un baile enamorado sin borrar el silencio de la noche, solo yo interpretaba la melodía, de forma callada, mientras ellas bailaban. Las nubes se hicieron más ...

Un año más pero el mismo deseo

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Ojalá conectes los sentimientos todo el año, que no dejes nada pendiente, que nada urgente se relegue, ni haga sedimento en un cajón perdido. Ojalá no olvides decir te quiero, que no te cueste derramar cariño, que nada te cueste regalar, que nada te importe por lo que vale, sino por lo que significa en el otro. Ojalá que por cada sonrisa que ofrezcas te devuelvan una mirada sincera, y que cada gramo de alma que des, se refugie en una estrella del cielo. Que cada escalón no te aflija, que solo te permita llegar alto, donde la mirada no tiene prisa, donde el aire te acuna con la brisa. Y que cada escalón que bajes, te prepare para sentir la hierba mojada, cuando llegues abajo y holles el suelo. Y que el rincón de las cosas olvidadas sea el lugar más visitado de la casa. Que cada esquina te descubra un sueño y cada cajón sea un cofre de tesoros. Que cada abrazo sea la papeleta de un sorteo, de una tómbola imaginaria de sensaciones, que ...

¿Quién desharía el abrazo?

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