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Sentir como padre

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Sentir como padre Quiero despertar, sentir el aire, mojar mi cara bajo la lluvia mirando el cielo y sentir la brisa desnudando los lamentos, sin tiempo. Necesito dibujar los sentimientos, tejer un paño de consuelo e hilvanar sonrisas al velo y con él cubrir las prisas. Abandonar el miedo que entorpece: el encuentro, la caricia, la faz amable. Abandonar los días que no fueron más que excusas para seguir viviendo. Quiero amar la vida por lo que vale, por lo que aporta y alcanza, por el silencio que rompe, por su abrigo y esperanza. Quiero acomodar el tiempo, ahuecar su paso, acunar los pedacitos de pasado que arrastra, no dejarlos escapar, abrazarlos callado, para que no despierten, para que no transcurran. Necesito borrar el tiempo al que asisto como espectador inútil sin lograr abatirlo. Crear los espacios para caminar tranquilo, a la espera de llegar y completar toda la historia. Necesito volver a componer el pentagrama ...

Un sueño de mar

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Un sueño de mar La cuna del mar la mece y su mano mece la mar, y el agua que mueve llega a tocarla, y el agua que siente acude a besarla. Flotan las nubes sobre la mar crecida y sube las gotas, suspendidas, y, después de tocarla, se dejan arrastrar, y caen despacio, sembradas sobre reciente espuma que, un instante antes, dejaron atrás. Y, al fin, caídos los lienzos del sueño, al susurro de unos labios, la cuna del mar reposa, los brazos del cielo la arropan, despacio, y duerme la mar. José A. González Correa

Otra vez la luna ...

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Desapareció la luna para encontrar su sitio si dejar de mecer la marea, destiño su blanco, pero solo para quien la espera, solo si la extrañas, sola en el cielo la luna se ausenta, nada la aparta. Se deshizo el día por encontrarla, se veló el sol se apartaron nubes del cielo, las luces durmieron, solo por encontrarla se encendieron los luceros, estremecida la luz por tanto llanto todo se volvió negro. Se derramó la pena y el agua emborronó las ventanas, y afanados en escudriñar la noche mirando el cielo, encontré el reflejo de una mirada, quieta y pausada, depositada sobre el cristal tras una silueta evocada. Seguía la luna perdida y sin saber como encontrarla viajé con el sueño prendiendo un anhelo, mientras la lluvia seguía cubrí la distancia, y la encontré mojada, una silueta desnuda sobre gotas de agua. José A. González Correa