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Mi alma indigente

Mi alma indigente No volví la cabeza mientras, ausente quedabas esperando con la mano extendida, en la acera, como un océano de desprecio sin más esperanza que la de la última frase, sentencia inesperada que acaba un sueño. No deparé un instante en tu figura, quieta y perfilada como el boceto de un dibujo, incierta y frágil como tu propia vida, acabada apenas la suerte te hizo ser donde la desgracia es la riqueza que no tienes. No florecieron los adoquines para alfombrar los pies desnudos, ausentes de calor y dispuestos a no caminar porque no hay color en cualquiera de las direcciones que tomes. Destinado al destierro donde nuestros prejuicios, cosidos de miedo y arrogancia, te arrojan. Exilado al lugar de los despojos, condenado a vivir sin caricias ni a darlas, atrapado en el espejo que tanto nos asusta y destinado a revelar nuestra conciencia en navidad. Escribirte no ahuyenta la pena que nos causamos, la tuya forjada por la certeza de ...

Las tardes y los sueños

Las tardes y los sueños Las tardes de invierno son como cualquier tarde del resto del año, marcadas por la rutina que se ha encajado entre los resquicios de nuestra vida, rutina que convive con nosotros e incorpora lo común a lo habitual. Las tardes anuncian lo inevitable, que el día se acaba y tenemos que acomodar el paso al sosiego necesario que nos permita seguir caminando a la mañana siguiente. Por eso las luces se van tornando a colores pasteles teñidos de añil y rosas cargados de sombras. Lo que ocurre es que habitualmente no estamos en disposición de apreciar esa fantasía cromática, dado que acudimos deprisa a reencontrar la rutina del descanso necesario. Si cada atardecer nos alcanzara, la luz filtrada de las nubes en retirada, sencillamente, nos paralizaría. Coches parados en plena autovía, naves varadas y viandantes inmóviles mientras el milagro cotidiano se hace visible, apartando durante breves minutos la calculada y precisa planificación de lo diario. Lo único que d...

Feliz 2018

Ojalá conectes los sentimientos todo el año, que no dejes nada pendiente, que nada urgente se relegue, ni haga sedimento en un cajón perdido. Ojalá no olvides decir te quiero, que no te cueste derramar cariño, que nada te cueste regalar, que nada te importe por lo que vale, sino por lo que significa en el otro. Ojalá que por cada sonrisa que ofrezcas te devuelvan una mirada sincera, y que cada gramo de alma que des, se refugie en una estrella del cielo. Que cada escalón no te aflija, que solo te permita llegar alto, donde la mirada no tiene prisa, donde el aire te acuna con la brisa. Y que cada escalón que bajes, te prepare para sentir la hierba mojada, cuando llegues abajo y huelles el suelo. Y que el rincón de las cosas olvidadas sea el lugar más visitado de la casa. Que cada esquina te descubra un sueño y cada cajón sea un cofre de tesoros. Que cada abrazo sea la papeleta de un sorteo, de una tómbola imaginaria de sensaciones, que cada roce en tu piel sea...

La distancia

La distancia Rozo, en ausencia de mis sentidos, la distancia intangible que nos aparta. En la certeza de que el calor nos atrapa, y hace imposible dejar de sentirte cerca. Deshago, en tu ausencia, los pasos inseguros que me alejan, asumiendo el regreso como gotas, perfiles de cristal de agua fresca. Asistiendo, desde el torreón de mis horas muertas a la sinfonía inacabada e inabarcable de un abrazo. Castigo insoportable por dejar la estela de tu aire, condena que asumo culpable del ultraje, desafortunado desvarío evitar arriar tus besos por izar y ondear la bandera del navío que me aleja. Acometo la ceñida a barlovento sin desarbolar todo el trapo, y castiga la mar mi impericia cubriendo de sal mis labios. Desasistido momento de soledad en calma, sin compartir la humedad que me toca. Con medio candil de luna, para un manto de guirnaldas cubriendo el cielo. Restos de espuma y agua salada se abrigan entre mis ropas. Toda la noche por recorre...