¿Quo Vadis?
¿...Huyendo de un sueño y acunado por lo diario? A expensas de que el día designe lo establecido siguiendo el monótono ritmo de la rutina. Renunciando a amaneceres gloriosos y ocasos interminables. En la dirección contraria de quien, cargando su cruz, vuelve de nuevo para evitarnos el desconsuelo. Abandona esa paleta de colores para pintar de forma diferente un paisaje que te acoja. Donde disfrutar el aroma de un café recién hecho sea el inicio de la aventura que tenemos por delante. Y abrir la puerta de casa nos conduzca a un lugar soñado que nos enseñe, desde el principio, aquellas ilusiones y anhelos por los que nos mantenemos vivos. Sujeta la mano de quien quieras llevar contigo, asómalo a tus sueños, acarícialo con la ternura necesaria para que crea en el milagro de mirar la vida como algo nuevo, cada día. Recita versos imaginarios, se el poeta, la poetisa, que enamore las almas que se perdieron en las páginas de un cuento. Decir te quiero no es una promesa, es de...