Dibujo: José Antonio González Correa (hijo) Esperaba para cruzar la calle a pie de un semáforo, mientras una mujer hablaba con un hombre joven a la puerta de un supermercado. El hombre, no llegaría a los 30 años, le daba a la mujer, estaría en los sesenta y pico, una serie de explicaciones sobre dónde pasaría la noche del 24 de diciembre. Estaba sentado en el suelo junto a una lata, instantes antes de la conversación, exhibía su mano desnuda en actitud de pedir limosna. La mujer debió reconocerlo y, por ese motivo, estableció conversación. Según fui deduciendo, la muerte de sus padres lo había dejado en una situación difícil económicamente y, aunque tenía un hermano, cada uno atendía sus circunstancias y afrontaban la vida sin mucha interacción entre ambos. Vivía no lejos de allí, en un pequeño refugio improvisado, se había quedado sin casa y el tr...
El miedo es difícil de ocultar, sobre todo en el rostro de un niño o de una niña. Son ignorantes sobre el porqué de la circunstancia o de quienes la provocan, solo son sufridores inocentes. Pero el sufrimiento del menor permea en sus padres, les arranca la esencia de sus vidas y los hace vagar por un dolor que no se va nunca. Da igual la bandera que arrope quien provoca el miedo, solo importa la consecuencia: vidas marcadas por actos ajenos que paralizan esos años donde la inocencia es la única verdad inalterable. Da igual lo que ignoremos sobre los comienzos del conflicto, ni cuanto de atrás vengan los hechos que ahora generan los actos. Es una infamia buscar explicación a que una bomba destripe a niños inocentes (o a cualquier ser humano, vaya o no preparado para la contienda), es una infamia explicar el origen de un movimiento cuyos ejecutores ametrallan a una multitud indefensa, por venganza. Da igual, matar no tiene sentido, ni explicación ni lógica, salvo que un centímetro de tie...
No he podido fotografiarlo, por lo que tomo prestadas algunas imágenes (Plutón y Caronte) Plutón fue desterrado como planeta del sistema solar, demasiado pequeño, a pesar de cumplir 2 de las tres premisas para ser considerado un planeta. Sin embargo, siempre estuvo acompañado por más lunas que la propia Tierra. Aunque desde la Tierra, un puñado de aprendices sobre el Universo (se hace llamar Unión Astronómica Internacional -UAI-) degradaron a Plutón, apenas 76 años después de su descubrimiento, el pequeño planeta sigue realizando su órbita elíptica alrededor del sol acompañado de Caronte, la luna con la que baila en la fría paz de lo inmenso. Plutón siempre se consideró afortunado, a pesar de que su órbita alrededor del sol era un viaje durante doscientos cuarenta y ocho años (contados desde la Tierra, claro) y de que su atmósfera no tenga la composición de la atmósfera de la Tierra; aunque, realmente, el nitrógeno, cuando Plutón alcanza su afelio, cae solidificado sobre la super...
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